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Incidencia del Tercer Sector: un asunto pendiente en tiempos de cambio

En distintos foros y espacios hemos hablado de la necesidad de potenciar los espacios de conexión con otras entidades, federaciones, plataformas, etc., para asumir un mismo discurso, con puntos en común y otros específicos de cada ámbito. La idea de fondo es poner en valor el impacto social y económico que representa el Tercer Sector en el conjunto de nuestra sociedad, especialmente de aquellas personas más vulnerables.

Con esta situación provocada por el COVID-19 se abre una posibilidad de estrechar lazos y quizás una oportunidad de incidir social e institucionalmente desde un enfoque sistémico.

Estamos ante un reto sin precedentes. Antes del COVID-19 la situación social y económica distaba mucho de ser boyante y esperanzadora. A día de hoy vemos de forma más clara que no podemos vivir al margen de nuestro ecosistema, que nuestros modelos de crecimiento sostenible sólo nos lleva a más desigualdad insostenible.

Recomendamos este video, Coronavirus, un desafía a nuestro modelosocial de 15 minutos. El papel de incidencia del Tercer Sector ha sido residual e invisiblizado y, por ello, poco valorado en las políticas públicas y asignaciones presupuestarias. Somos uno de los pilares básicos de sostenimiento de los cuidados hacia personas especialmente vulnerables, con estructuras de funcionamiento y toma de decisiones más horizontales y democráticas, y con un notable impacto social, económico y relacional. Por todo ello, el Tercer Sector debería desempeñar un papel central como agente generador de riqueza y bienestar en nuestro entorno. Y debería ir de la mano de la Economía Social y Solidaria. Este artículo de Jorge Ollero pone en valor la necesidad de una alianza entre ambos actores: Articulando estructuras colectivas para sostener la vida.

La distancia entre la emergencia climática y nuestra vida cotidiana es más corta de lo que podríamos pensar. No es algo que venga desde fuera y no tenga que ver con nosotras ni nuestras entidades. No es el desarrollo sostenible lo que va a resolver de un plumazo nuestro problema, ni tampoco lo serán los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) aunque nos animen a alinear nuestras intervenciones y proyectos a las metas específicas. Seremos nosotras, personas y entidades, las que con nuestras acciones vayamos creando estrategias de conexión y resiliencia. Debemos incorporar a nuestra actitud y actuación la visión sistémica y compleja en la que nuestras entidades y nosotras mismas estamos insertas. Una resiliencia, por otro lado, en la que el Tercer Sector ya tiene experiencia, manteniendo su actividad y su impacto contra los vientos y mareas de tiempos pasado y venideros.

Mientras tanto las entidades cuyo principal objetivo es el beneficio a costa de todo, eso sí, ahora verdes, siguen haciendo caja gracias a nosotras.

Por todo ello, pensamos que es necesario:

1- Repensar nuestro papel. Somos dueños de nuestras decisiones y estamos eligiendo continuamente qué presente y qué futuro queremos. ¿Que podemos hacer para colaborar en un cambio de conciencia y actuación? A nivel personal y de nuestra entidad debemos preguntarnos si nuestras pautas cotidianas favorecen esta visión dominante y que alternativas podemos comenzar a aplicar. Comercios locales, Energía renovable, Eficiencia energética, Cooperativas de crédito, Banca Ética, Seguros éticos, Telefonía Sostenible, Comercio justo, etc.

Tenemos propuestas sólidas y socialmente transformadoras como FIARE Banca Ética, COOP57, CAES Seguros Éticos, SOM Energía, SOMOS Conexión, y otras muchas.

2- Apoyar la incidencia del Tercer Sector. El martes día 21 de abril, desde la Plataforma del Tercer Sector de ha presentado un documento de propuestas para defender el estado del bienestar ante la pandemia del coronavirus. Pensamos que es necesario apoyarlo, difundirlo y potenciar el trabajo realizado a través de los canales que dispongáis, web, redes sociales, reuniones, etc. También realizar aportaciones que enriquezcan las propuestas e integre la diversidad de miradas.

3- Avanzar en una visión Común. Las entidades del Tercer Sector trabajamos con colectivos diversos, algunos de los cuales pertenecen a ámbitos distintos. Adicciones, discapacidad, menores, sinhogarismo, VIH, género, migración, etc… Seamos mecanismos de transmisión para que la información clave sobre colectivos y sectores fluya. No estamos separados, somos parte de lo mismo y nuestros objetivos son comunes. Las mejoras y éxitos de unas nos fortalecen a todas. Estemos en contacto para ello y establezcamos canales sólidos de conexión. Este camino debemos recorrerlo junto con la Economía Social y Solidaria.

4- Participación activa. Están surgiendo diversas iniciativas para que ante la crisis ecológica, económica y social se desarrollen actuaciones que pongan el foco en las necesidades de las personas. Merece la pena destacar las propuestas planteadas desde REAS para la Economía Social.

En este sentido participar de forma activa en estas iniciativas puede hacer que nuestras inquietudes y propuestas se vean mejor recogidas y difundidas con el apoyo de cientos de otras entidades y organizaciones en base a un mismo objetivo común: poner en valor el papel del Tercer Sector y la Economía Social como agentes clave en nuestra sociedad y en nuestra economía. Destacamos:

Estamos ante una oportunidad en la que debemos hacer piña, unir fuerzas y sacar lo mejor de todas nosotras! Nos encantaría que nos escuchemos y salir reforzadas es este proceso.

¡La Transformación comienza por nuestra unión!

 

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